23/09/2026

¿Por qué los nadadores entrenan los cuatro estilos?

Crol, espalda, braza y mariposa. Cuatro formas diferentes de avanzar por el agua y cuatro estilos que forman parte del aprendizaje de un nadador. Pero ¿por qué entrenarlos todos si cada deportista acaba teniendo sus estilos y pruebas favoritas? Trabajar los cuatro estilos permite desarrollar diferentes habilidades técnicas, mejorar la coordinación y formar nadadores más completos y versátiles.

¿Por qué los nadadores entrenan los cuatro estilos?

Crol: velocidad y eficiencia

Aunque técnicamente en competición hablamos de estilo libre, el crol es la técnica que prácticamente todos los nadadores utilizan en estas pruebas por ser la forma más rápida de desplazarse.

Su aparente sencillez puede engañar. Una buena posición del cuerpo, la respiración lateral, el agarre, la tracción, el recobro y la coordinación con la patada ofrecen multitud de aspectos sobre los que trabajar.

Y cuanto mayor es el nivel del nadador, más importantes se vuelven los pequeños detalles.

Espalda: aprender a nadar mirando hacia arriba

En espalda cambia completamente nuestra referencia.

El nadador no puede mirar hacia dónde avanza y debe aprender a mantener una buena posición corporal mientras coordina brazadas alternas, patada y rotación.

Además, las referencias visuales de la piscina cobran especial importancia. Las banderas situadas antes de la pared permiten al nadador calcular la aproximación para realizar correctamente el viraje o la llegada.

Dominar la espalda supone aprender a sentir la posición del cuerpo en el agua de una manera diferente.

Braza: coordinación y técnica

La braza tiene una personalidad propia.

Brazos y piernas realizan movimientos simultáneos y el nadador debe coordinar cuidadosamente tracción, respiración, patada y deslizamiento.

Pequeños cambios en esa coordinación pueden marcar una gran diferencia en la eficiencia del nado.

Además, su reglamento técnico establece claramente cómo deben ejecutarse determinados movimientos, por lo que aprender una braza correcta desde edades tempranas resulta especialmente importante.

Mariposa: ritmo, coordinación y esfuerzo

Probablemente sea el estilo que más llama la atención desde fuera de la piscina.

Los dos brazos avanzan simultáneamente mientras el movimiento ondulatorio del cuerpo y la patada de delfín ayudan a mantener el ritmo del estilo.

La mariposa exige coordinación y una técnica adecuada. Cuando esa coordinación funciona, el movimiento resulta mucho más fluido; cuando se pierde, mantener el estilo se vuelve considerablemente más difícil.

Por eso su aprendizaje suele hacerse progresivamente, trabajando por separado diferentes elementos antes de integrarlos.

Entonces, ¿por qué entrenarlos todos?

Porque cada estilo plantea problemas diferentes al nadador.

Cambian la posición corporal, la coordinación, la respiración, los movimientos de brazos y piernas y también determinados virajes, salidas y llegadas.

Entrenar diferentes estilos permite ampliar el repertorio técnico del deportista y evita que toda su formación se concentre desde demasiado pronto en una única forma de nadar.

Con el paso de los años aparecerán preferencias y aptitudes. Habrá nadadores especialmente rápidos en libre, otros que se encuentren más cómodos en espalda, especialistas en braza o auténticos mariposistas.

Pero antes de especializarse, aprender a nadar bien los cuatro estilos construye una base mucho más amplia sobre la que seguir progresando.

Y existe un quinto protagonista: los estilos individual

Hay pruebas en las que no hay que elegir.

En los estilos individual —100, 200 o 400 metros según el programa y las características de la piscina— el nadador debe dominar las cuatro técnicas.

El orden es:

Mariposa → Espalda → Braza → Libre

Aquí no basta con ser bueno en un único estilo. Hay que saber adaptarse al cambio de técnica, gestionar el esfuerzo y realizar correctamente las transiciones entre ellos.

Y también existen los relevos de estilos, donde cuatro nadadores forman un equipo y cada uno realiza una técnica diferente.

Cuatro estilos, un mismo objetivo

En el C.N. Riavall entendemos la formación técnica como una parte fundamental del aprendizaje.

No todos nuestros nadadores acabarán compitiendo en las mismas pruebas ni tendrán las mismas preferencias. Y precisamente ahí está parte de la riqueza de este deporte.

Descubrir qué estilo se nos da mejor también requiere haber tenido la oportunidad de aprenderlos todos.

Porque detrás de cada largo hay técnica, coordinación, esfuerzo y muchas horas de aprendizaje.

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