Por eso es fácil pensar que la natación es únicamente un deporte individual.
Pero basta con observar cualquier entrenamiento para descubrir que la realidad es bastante diferente.
Porque cuando un nadador se coloca detrás del poyete para competir, no ha llegado hasta allí solo.
Cientos de largos compartidos
Detrás de una competición hay muchas horas de entrenamiento.
Y la mayoría de ellas se comparten.
Compañeros que nadan en la misma calle, que realizan las mismas series, que afrontan juntos los días más exigentes y que saben perfectamente lo que cuesta terminar ese último largo cuando las fuerzas empiezan a faltar.
Entrenar junto a otros nadadores ayuda a mantener el ritmo, esforzarse, aprender y seguir adelante cuando el entrenamiento se complica.
Muchas veces, el compañero que nada a tu lado también te ayuda a ser mejor nadador.
Competimos individualmente, crecemos juntos
Cada nadador tiene sus propios objetivos.
Para uno puede ser mejorar una marca. Para otro, dominar un viraje. Para otro, conseguir terminar por primera vez una determinada prueba o simplemente continuar progresando técnicamente.
No todos avanzan al mismo ritmo ni tienen que perseguir los mismos resultados.
Pero compartir esos objetivos dentro de un equipo permite aprender algo importante: podemos competir individualmente sin dejar de crecer juntos.
El progreso de un compañero no resta valor al nuestro.
También puede servir para motivarnos.
Cuando alguien compite, el equipo también está allí
Hay una imagen que se repite en muchas competiciones.
Un nadador está dentro del agua mientras sus compañeros animan desde fuera.
Ellos conocen mejor que nadie el esfuerzo que hay detrás de esos metros. Han compartido entrenamientos, cansancio, correcciones, buenos días y otros no tan buenos.
Por eso una marca personal puede acabar celebrándose entre muchos.
Y una prueba que no ha salido como esperábamos también resulta más fácil de afrontar cuando alrededor hay compañeros que saben exactamente cómo nos sentimos.
Los relevos: cuando el equipo entra en el cronómetro
Y entonces aparecen los relevos.
Cuatro nadadores. Un mismo equipo. Un único tiempo.
En ese momento, la dimensión colectiva de la natación resulta evidente.
Cada posta depende de la anterior y condiciona la siguiente. Todos aportan una parte del resultado y todos comparten el resultado final.
Pero el espíritu de equipo que vemos claramente en un relevo se construye mucho antes, durante cada entrenamiento.
Diferentes edades, un mismo club
En un club conviven nadadores que están viviendo momentos muy distintos de su trayectoria deportiva.
Los más pequeños comienzan a descubrir la natación. Otros afrontan sus primeras competiciones. Algunos empiezan a perseguir nuevas marcas y los mayores acumulan años de experiencia.
Esa convivencia entre generaciones también forma parte de un equipo.
Los pequeños pueden mirar hacia quienes llevan más tiempo nadando y los mayores tienen la oportunidad de convertirse en una referencia para quienes empiezan.
Con el paso de los años cambian las categorías, las distancias y los objetivos.
El sentimiento de pertenecer a un equipo permanece.
El entrenador también forma parte del equipo
Detrás de cada grupo está también la figura del entrenador.
Planifica, observa, corrige y adapta el trabajo, pero su papel va mucho más allá de decir cuántos metros hay que nadar.
Conoce la evolución de cada deportista y trabaja para conseguir que diferentes nadadores, con capacidades, edades y objetivos distintos, puedan progresar formando parte de un mismo grupo.
Y alrededor de todo ello están también las familias, acompañando muchos kilómetros, horarios, entrenamientos y competiciones.
Al final, un club se construye con todas esas personas.
La prueba puede ser individual. El camino nunca lo es.
En el marcador aparecerá un nombre.
En los resultados aparecerá una marca.
Y cuando llegue el momento de competir habrá un nadador dentro de cada calle.
Pero detrás de ese nadador hay muchos entrenamientos compartidos, compañeros, entrenadores, familias, experiencias y momentos que no aparecen en ningún resultado.
Eso también es formar parte de un club.
En el C.N. Riavall queremos que nuestros nadadores aprendan a esforzarse por sus propios objetivos, pero también a compartir, apoyar, respetar y disfrutar del camino junto a los demás.
Porque podemos nadar en calles diferentes y perseguir metas distintas.
Pero seguimos siendo un mismo equipo.
ENTRENA · COMPITE · DISFRUTA
